Entrevista a TOWER TBA: anticipándose al futuro de la integración corporativa

Aristeo-Lopez-Tower-TBA

Con una cartera de clientes en la que se encuentran compañías de relevancia internacional como Cepsa, BBVA, Iberdrola, Santander, Coca-Cola, Vodafone o ING, entre muchas otras empresas, Tower TBA se configura como una de las integradoras más destacadas de nuestro país dentro del ámbito corporativo, un sector que se encuentra en la actualidad viviendo una profunda transformación.

Nos desplazamos a sus oficinas ubicadas en el centro de Madrid para hablar con Aristeo López, socio fundador de Tower TBA, quien identifica todas las tendencias del sector dentro del ámbito de actuación de su compañía: corporate, control room, colaboración y servicios audiovisuales.

Tower TBA es una empresa destacada en el sector de la Integración Audiovisual. No habrá sido un proceso de un día. ¿Cómo habéis llegado a convertiros en referencia? ¿Qué pasos habéis seguido?

No somos los únicos de referencia. Lo bueno del mercado en España es que hay empresas de un alto nivel. Tenemos una muy buena relación con nuestros competidores, aunque también es cierto que, tras la crisis, han desaparecido muchos de ellos. El secreto, como digo yo, es innovar, adaptarse y resistir. Y, más que nada, nuestra trayectoria profesional: llevo en el mercado más de 40 años dedicándome siempre a lo mismo: al mundo PRO AV, si bien es cierto que comencé en el sector del audio profesional. Otro aspecto fundamental es adaptarse y ser flexible a cómo cambia el mercado y la tecnología. Hay que adaptarse a las exigencias de los clientes, en especial al tipo que nosotros tenemos: enterprise, grandes cuentas. Eso es lo que nos ha dado esa accesibilidad a un tipo de proyectos determinados que, al final, te dan prestigio en el mercado y hacen que crezcas como empresa.

¿Cuáles son las principales áreas en las que desempeñáis vuestra labor?

Consideramos que tenemos cuatro áreas en Tower TBA. Una sería el corporate, donde se engloban toda la parte de salas de reuniones, auditorios, etc. Nos dirigimos tanto a empresas como a universidades o el sector público, ya que nosotros no estamos estructurados en verticales como están las multinacionales. Otro es control room, que es toda la parte que se refiere al diseño de salas especiales para gestión de temas de telecomunicaciones o industrial: en este campo donde se necesita un gran display, una organización, un software y un hardware para gestionar todos los elementos que hay en esa sala. Otra parte es la de colaboración, antes llamada telepresencia. En este ámbito, por ejemplo, somos de los primeros que trajeron Zoom a España hace ya casi dos años. También aplicamos soluciones como WebEx de Cisco, por ejemplo. Finalmente, otra división que está creciendo mucho en estos últimos años es la parte de servicios, en la que el cliente, sobre todo de grandes compañías, solicita que le gestiones todos sus medios audiovisuales: que le hagas la gestión, que tengas sus salas al día, que les des los servicios profesionales que necesitan internamente… Ese es un campo que ha crecido mucho en Tower TBA en los últimos años. Aunque trabajemos en esas cuatro divisiones, somos una pyme, lo que significa que existe una flexibilidad total.

¿En el caso de estos proyectos de servicios actuáis con encargos puntuales o hablamos de varios servicios que ofrecéis a una empresa durante un periodo de tiempo determinado?

Normalmente es resultado de la consecución de un proyecto. Lo conducimos desde su origen hasta la instalación y la formación del personal. Luego existe una parte de mantenimiento. Algunas compañías, por su tamaño o por el número de salas que tienen, deciden realizar la gestión con su propio personal, pero otras grandes empresas, a las que le has instalado un número muy grande de salas, subcontratan todo este área de servicios. Es decir: tenemos un personal que va haciendo turnos en una serie de centros y nosotros nos encargamos de atender esas necesidades con personal fijo. Aun así, este proceso puede ser con personal interno o con externo, depende de las dimensiones y las necesidad del cliente.

Una de vuestras principales líneas de negocio es todo lo relacionado con el ámbito empresarial, concretamente el colaborativo y de presentaciones. ¿Qué innovaciones ha presentado el mercado que creas que marcarán tendencia durante los próximos años?

Precisamente esta mañana estaba hablando con un gran fabricante japonés que se encuentra en el paradigma. Creo que vamos a asistir a un cambio. Lo que está empezando a destacar, algo que en otros países ya se desarrollaba, son las integraciones audiovisuales como un servicio. Muchas de ellas, vía cloud. Esto viene facilitado porque el cliente se ha ido reeducando y, al final, el mundo profesional muchas veces va por detrás del mundo de consumo. En el mundo empresarial no puedes hacer experimentos, sin embargo en el de consumo da exactamente igual que salga una cosa que no funcione, porque saldrá otra cosa que funcionará sin causar excesivo revuelo. La gente cada vez se va acostumbrando más a pagar los servicios, ya sea Netflix u Office 365. La tendencia, que no tardará mucho en llegar, será que nuestro negocio sea un servicio más. Habrá una compañía que te contrate y diga: necesito tres salas de presentaciones que tengan videoconferencias y una serie de gatchets. Será algo similar a como lo hacen las compañías de automóviles con el carsharing o servicios parecidos. No tienes que pensar en que estás haciendo una gran inversión, sino en que estás pagando por un uso concreto. Por ejemplo, casi todas las grandes compañías han trasladado lo que parecía increíble que trasladaran: su centro de proceso de datos a la nube. Que además no es la nube, ya que han hecho un outsourcing y tienen ese procesamiento como un servicio. Nuestro negocio se dirige allí más que nada por la flexibilidad, porque eso es lo que busca el cliente: no le importa pagar una cuota, lo que sí le importa es hacer una gran inversión que no sabe si se va a quedar pequeña o va a caducar. Hace cerca de un año asistí a un congreso en Miami, se llama el AVEC que organiza Avixa y allí diversos clientes ya vislumbraban que ellos querían la integración como un servicio. Sería como un alquiler: una suscripción durante un tiempo en la que, por ejemplo, si surge un nuevo intercom adaptado a sus necesidades, este equipo se actualice. Es como lo que se hacía antes con las fotocopiadoras. Realmente tú no te la comprabas, sino que pagabas por el servicio de copias. Esto va a ser básicamente lo mismo: yo quiero una sala, pero quiero que tenga una pantalla táctil, un elemento de videoconferencia, etc. De hecho, en Estados Unidos existen compañías que tienen un catálogo de soluciones establecido, específico, y tú eliges las que quieres disponer, ciñéndote a ese catálogo que cubre tus necesidades y pagando la cuota que tengas que pagar. Obviamente pagarás un mínimo, porque no es que te lo pongan por dos meses. Y, claro, al final de ese periodo decidirás si te renuevan la sala, como harías con un renting.

Es curioso, porque siempre se ha defendido el detalle, el que cada proyecto sea único en su diseño. Y, según me comentas, estamos dirigiéndonos al lado contrario, ese en el que priman unos servicios preestablecidos…

Seguirán existiendo proyectos singulares dentro de las compañías. Singular es un sistema de visualización, como poner una pantalla gigante en la recepción, aunque luego hagan un renting, como nos ha sucedido. Una sala de consejo es un proyecto singular, también cualquier sala determinada. Pero piensa que dentro de una compañía está cambiando la manera de trabajar, estamos yendo al open space. Esa es la mentalidad que está cambiando en las empresas y la tecnología se tiene que ir adaptando a eso. Lo que no puedes hacer es que todas las salas tengan un nivel de tecnología grande, ya que son inversiones grandes: los monitores antes no eran inalámbricos, pero ahora permiten hacer el mirroring: puedes compartir aplicaciones. En definitiva, la tendencia se dirige a que tendrás una sala en la que habrá un monitor que te hará todo, lo que ratifica ese camino hacia la simplificación y la reducción de costes. Sin embargo, seguirán haciendo falta los servicios: alguien tendrá que instalarlos, alguien tendrá que mantenerlos y alguien tendrá que renovarlos, eso es lo que tendremos que hacer empresas como la nuestra. Nosotros ya lo hacemos con determinados clientes que gestionados remotamente. Por ejemplo, tienes unas herramientas de gestión donde están todos los dispositivos conectados para que puedas monitorizarlos, puedas hacer la gestión de todos los equipos, saber en qué estado están. Por supuesto, existirán muchos proyectos singulares, pero esa es la tendencia: las salas van a estar mejor dotadas pero con elementos más simples. Eso es lo que estamos viendo… pero mañana a lo mejor cambia el paradigma y todo es, como digo yo, palpavisión (risas).

En un plano más amplio, ¿qué tecnologías e implementaciones son más demandadas en últimos tiempos? ¿Hay alguna preocupación común que haya surgido últimamente?

El mercado enterprise ya entiende que todos los espacios deben tener algún dispositivo multimedia, que existe la necesidad de que tú tengas que sentarte con alguien a discutir o a mostrarle algo, lo cual supone un avance. En todas las salas, por lo menos, ya hay un monitor o una pantalla, algo que señala bastante bien la tendencia: que la solución sea muy sencilla y muy barata. Otro punto a seguir de cerca es que, frente a todos los sistemas tradicionales que teníamos de códec o de sistemas de videoconferencia, han crecido los fabricantes tipo Logitech, Intel, etc, dedicados a sistemas de videoconferencia en la web, lo que se denomina webconference. Son servicios en la nube que necesitan una infraestructura, por así decirlo, más simple, porque lo haces desde tu dispositivo o con códec mucho más simple, lo cual ha abaratado costes. Antes montar una sala de videoconferencia costaba 10.000€ o 12.000€ por el códec, ahora resulta que por 800€, por 1000€, 1300€ tienes sistemas de videoconferencia que hacen el servicio. Todo está cambiando: el grueso está en la nube. Es un poco lo que ha pasado en el mundo de la telefonía, ahora la centralita es un servicio cloud. Esa transformación no es algo que vaya a ocurrir, sino que ya está pasando. Por otro lado, hay unas compañías un poco singulares que a nosotros nos gustan mucho. Por ejemplo, últimamente han venido muchos bufetes de abogados a España desde otros países. Hacen una inversión muy grande en tecnología, pero vienen con las ideas claras de lo que quieren. Te traen, como digo yo, la lista de las necesidades.

Claro, lo que hacen es un traslado…

De lo que tienen ahí, eso es. En cualquier caso, si bien estas son las tendencias existentes, habrá diferentes niveles de clientes y, dentro de la misma empresa, diferentes niveles de soluciones. Encontraremos de todo: salas colaborativas para más personas, salas individuales de cuatro o de seis personas; cabinas para poder hablar en privado porque ya tienen mucho open space… Esa es la idea: muchas más salas de menor coste.

¿Contáis con proveedores de confianza para vuestros proyectos o veis según cada caso?

Tradicionalmente siempre hemos trabajado con las grandes marcas, con marcas de prestigio y con productos de primer nivel: Cisco, Polycom, Sony, Panasonic, Samsung, LG, Canon…. Siempre están en nuestro portfolio. Cuando hacemos un proyecto tratamos de adaptar qué tecnología es la más adecuada para nuestros clientes o si los clientes tienen alguna preferencia. Por norma general, no suelen tener una preferencia: lo que buscan es una solución y nosotros encontramos el proveedor más adecuado para ese proyecto. Y es que, aunque en un proyecto de cierto tamaño siempre haya mucho proveedor pequeño, siempre existen dos o tres grandes marcas que abarcan display, videoconferencia y sistema de control. Esos tres campos son realmente el 80% del valor del proyecto. Tienes que seleccionar muy bien quién te acompaña en ese viaje y quién es el que tiene más experiencia en ese sector o ese vertical de mercado.

Una de vuestras ramas más interesantes es la integración de servicios de colaboración de vídeos en la nube…

Somos proveedores de esas herramientas. Por norma general, las grandes empresas tienen, por así decirlo, su MCU, su unidad de conferencia propia: tienen terminales ya instalados. Al final, nosotros instalamos servicios híbridos entre ubicados entre el alojamiento físico y en la nube; ayudamos en ese proceso de integración y de gestión de todas esas herramientas, y es que en la mayoría de los casos nosotros también llevamos los servicios de esas soluciones. Hacemos es la integración y ahí también procuramos trabajar con los tres grandes líderes: Skype empresarial de Microsoft, WebEx por la base instalada que tiene y porque es de Cisco; y Zoom. Lo que hacemos, por así decirlo, es trasladar y hacer convivir lo que tienes en el plano virtual con lo que tienes en tus instalaciones.

En vuestra cartera tenéis clientes de la talla de Coca-Cola, BBVA, Telefónica, RTVE, Cepsa… ¿Cómo afrontáis un proyecto masivo de estas características?

Son proyectos que se desarrollan en el tiempo. Todo eso suele venir movido porque esa empresa va a hacer un cambio. La mayoría de veces es una mudanza. Es como si tú te cambias de casa. Todos conservamos, como digo yo, cosas de mudanzas anteriores que no hemos abierto en la vida, porque en la nueva ubicación ese concepto no nos vale y, además, queremos una cosa nueva. En las compañías pasa exactamente lo mismo: cuando una empresa afronta un nuevo proyecto, emprende un proceso de delimitar cómo se va a trabajar dentro de la compañía, qué tipo de espacios va a haber. Luego, atienden mucho a las propuestas que les hacemos en el diseño: tipo de salas, tamaño, tipo de tecnología… Trabajamos muy de la mano del arquitecto, que es el que distribuye y hace los espacios. Paralelamente, en conversaciones con los clientes, vamos trasladándoles qué tipo de tecnología podemos implementar, cómo la vamos a gestionar… Es un proceso en el que vamos acompañando al cliente: al final, siempre se propone un documento que hay que “destrozarlo”, desarrollando varias versiones del mismo. Existen casos singulares como el de Cepsa. En aquel entonces no tenían un edificio planteado, no sabían dónde se iban a ir, pero hablamos con todas las partes y valoramos el tipo de espacios a ser implementados. Esa idea va evolucionando hasta que se llega a un proceso de valoración y de asignación de un presupuesto al que vas ajustando las necesidades. Al final, este proceso te puede llevar, dependiendo del tipo de clientes que tengas, seis meses, un año o tres meses, depende de las dimensiones. Es un proceso que sigues de cerca con el cliente y, sobre todo, con la gente de arquitectura, IT o servicios generales de la compañía. Al final vas afinando, por así decirlo, la idea básica que tenías.

El ámbito de las salas de control es otra de vuestras especialidades. ¿Hay alguna tendencia en este campo que hayas identificado?

La sala de control como era antes seguirá siendo lo mismo en ciertos ámbitos. Al final, se compone de un gestor que controla cierto tipo de dispositivos y un display para mantenerlo de referencia. La tendencia que hay ahora es darle mucha más flexibilidad al operador, quien trabaja en una pantalla donde puede tener infinidad de dispositivos. Al final, estos monitores o la parte de display tienen un punto de vista referencial, pero también de marketing: las salas es lo que se vende al cliente para dar la sensación de que tienes el control sobre tu trabajo. Pero básicamente, dependiendo del tipo de vertical o de negocio en que trabajes, cada vez se van a tener herramientas mucho más versátiles de cara al operador. Es decir: el operador trabaja con un servidor de aplicaciones mucho más potente en comparación con la parte del display, que es un poquito más secundaria. Por otro lado, existe un cambio de tecnología: el coste de la pantalla LED ha ido bajando progresivamente mucho, con lo cual ya hemos empezado a ver este formato en salas de control donde antes veíamos sistemas de retroproyección o videowall de LCD. Es igual que en los auditorios: antes eran megaproyectores, pero ahora son megapantallas de LED porque el coste se ha reducido drásticamente. De hecho, todos los auditorios grandes que hemos hecho últimamente montan pantalla LED, porque el costo no tiene nada que ver con lo que era. Es mucho más flexible que un gran proyector, dispositivo que, aun así, proporcionaría una gran calidad.

Hay un tema que se erige como una tendencia inminente: la implementación de herramientas de inteligencia artificial y big data para la agilización de procesos: desde un sistema de tracing a un sistema de captura… ¿Son solicitados en la actualidad? ¿Se están implementando?

Todas las grandes compañías ya están trabajando en ello. Cisco, hace un par de años, empezó a tener su propio asistente personal para las videoconferencias: tú llegabas a una sala y pedías que te conectara con alguien. Yo creo que sí tendrá importancia en la integración audiovisual, pero de una manera un poco más lenta. Lo que sucede es que la inteligencia artificial ya existe en los productos en sí. Por ejemplo, encontramos tareas de identificación de personas: casi todos los dispositivos que están saliendo ahora ya no son cámaras PTZ, sino cámaras fijas con un chip de muy alta resolución que hacen conteo de personas. Respecto a esto, Cisco ofrece una API abierta con la que puedes realizar funciones como identificar personas, identificar si ha tenido lugar una reunión concreta o que, al llegar a una sala de videoconferencia, te identifique y te ponga la conferencia que tenías ya seleccionada en tu equipo. Aun así, creo que todo este tipo de avances en nuestro sector irán un poquito más lentos: hay muchos temas de seguridad, muchos procedimientos dentro de la compañía y la adopción siempre es más lenta pero más segura. Siempre cuento la misma anécdota: tengo un amigo en Los Ángeles que ha trabajado en empresas como Disney o NASA. Y, sobre un proyecto de envío de un vehículo a Marte, me comentó: “Si te cuento el procesador que estamos utilizando en todo lo que estamos mandando, te ríes”. En aquel momento, estaban usando un procesador que debía tener como 10 años. ¿Por qué lo usaban? Porque ya sabían todas las posibles averías y la fiabilidad del sistema. Nunca están haciendo un satélite con la última tecnología, sino con la más fiable. ¿Y cuál es esa? La más probada. ¿Y cuál es la más probada? La más usada. En el mundo corporativo siempre vas un poco más lento porque todo tiene otras repercusiones. Pero, en definitiva, la inteligencia artificial no es que vaya a venir, es que ya está aquí. Lo que pasa es que cada vez la iremos viendo en muchos más dispositivos realizando diferentes funciones.

Para terminar… ¿qué retos afronta en el futuro Tower TBA como empresa?

Ya estamos pensando en qué es lo que vamos a hacer durante los próximos dos años. Vamos a asentar mucho el departamento que hemos montado específico para la colaboración; por así decirlo, ya tiene su propia dimensión dentro de la compañía. Por otro lado, nuestra idea también es crecer en estructura, pero sobre todo a nivel técnico: actualmente estamos contratando bastantes técnicos, ingenieros y gente de proyectos, dado nuestro crecimiento durante los últimos años. En cualquier caso, lo principal que seguiremos haciendo es adaptarnos y ver lo que están haciendo otros. Tenemos como referencia grandes empresas americanas, por ejemplo: nos encanta verlas y aprender qué es lo que están haciendo. Son ellos los que marcan tendencia. También seguiremos llegando a acuerdos con determinados partners y fabricantes, ya que cada vez quieren que tengamos una relación para desarrollar soluciones más cerca del cliente, más adaptadas. El mercado se dirige a eso: a adaptarte mucho al cliente, a tener mucha flexibilidad, capacidad de adaptación. Y, sobre todo, a que puedas hacerle propuestas a tus clientes, que siempre vean que tú eres una compañía que está innovando, que está apostando por algo que ellos no conocen.

En su momento, cuando empecé a trabajar en Promovisa, éramos los primeros en instalar fibra óptica, los primeros en instalar los Silicon Graphics en 3D o automatizando los informativos de Televisión Española… Aquí es lo mismo. Lo bueno de Tower TBA es que siempre hemos tenido muchísima curiosidad y muchas ganas de aprender. Por tanto, seguimos de cerca cosas que no tienen nada que ver con nosotros. ¿El sector del automóvil? Pues al final, de alguna manera, acaba afectándote, ya que el usuario va muy por delante. Ya no les sorprendes con la tecnología, eso es algo muy difícil. ¿Por qué? Porque sale constantemente, porque cuando tú les hablas de la nube ellos ya están trabajando en la nube desde hace ni se sabe. Le puedes decir cómo es la aplicación en cuanto a seguridad o una solución empresarial. El mercado doméstico no es el mercado profesional, pero sí hay que tener en cuenta que la gente cada vez interactúa más y más con la tecnología.