Audiovisuales en estadios

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Manu ha quedado para ir al partido de fútbol. No sabe si al final irá su sobrino porque no le ha respondido, pero no hace falta, tampoco está mal estar un rato a su aire. Los vecinos de las butacas son suficiente para pasar un buen rato. No es un partido decisivo, tampoco es un mero trámite. A Manu le gusta ir al fútbol, desconecta, se relaja.

Manu va en coche escuchando la radio y no sabe dónde va a aparcar, pero más o menos cree saber por dónde puede hacerlo si va con algo de tiempo. Busca en su APP si hay parkings disponibles y mira donde hay atascos. Después de un rato encuentra un sitio a unos 10 minutos andando del estadio. Tras aparcar y poniendo rumbo al campo se pone los cascos y abre la APP de su equipo, la de varios medios de comunicación y sus perfiles de redes sociales. Se va acercando. Quiere informarse y postearlo.

Según se acerca, el ambiente es más cálido. Puestos de venta y bares bañan los anexos al recinto. Manu sigue buscando información sobre el partido. Sobre su equipo y algo sobre el rival. Y, por cierto, siempre compra algo de comer antes de entrar.

Señalización digital en un estadio deportivo

Hasta este punto el Club ha conseguido atraer a Manu y a otros miles de personas cerca del recinto, ha alimentado sus redes sociales y páginas web; los medios de comunicación y miles de servicios muy atractivos y bien medidos distraen a Manu antes del llegar. De hecho, Manu ha incorporado otros elementos externos al recinto y al Club, como comprar chucherías en el puesto de siempre.

La tecnología audiovisual empieza a dar la cara desde que se vislumbra el estadio a lo lejos. Luces de colores, pantallas de led, videomapings y conciertos son elementos que avivan el recinto mientras que a través de señalización digital se pueden dirigir los flujos de visitantes acomodándolos según convenga y evitando aglomeraciones. Estas características deben amortiguar posibles inconvenientes de la instalación como puede ser el aparcamiento o el acceso.

Entrar en el estadio debe ser mejor que estar en la calle. El Club, aprovechando sus capacidades e intentando maximizar el rendimiento, ha creado una nueva manera explotarlo, además de continuar cumpliendo con las exigencias de las competiciones deportivas (cada vez más complejas) e intentar flexibilizar sus capacidades para no limitar las oportunidades de explotación.

Hay que minimizar las tareas que comprometen al estadio sin generar valor, disminuyendo los tiempos inevitables. Se deben dimensionar las capacidades de la instalación evitando inversiones en eventos cuya amortización supere los cuatro años. Se debe ofrecer al visitante algo más que un bocadillo a un precio razonable. Debe haber espacio para todos: y las herramientas audiovisuales permite esta versatilidad.

A Manu no le ha costado llegar, pero siempre es un poco difícil acceder. Es un trámite algo incómodo e incluso estresante. En este caso hay un contratiempo, la puerta de acceso ha cambiado. Una señal en una pantalla le indica su nueva puerta. No pasa nada, está muy cerca, aunque hay algo de cola.

Imagen con un videomarcador ubicada en un estadio deportivo

No se debe trivializar con la potencialidad del espacio: su capacidad, sus accesos, circulaciones, planes de evacuación y las posibilidades que ofrece su aforamiento. Son cuestiones fundamentales para analizar y programar. Un espectador debe trivializar su recorrido desde la misma puerta de su casa hasta su butaca y salida del estadio hasta su próxima parada. Todo ese tiempo el director del show tiene la responsabilidad de ofrecer al espectador el espectáculo adecuado y cumplir con sus expectativas.

Una vez que Manu entra en el recinto, los pasillos, filas, sectores y vomitorios resultan conceptos difíciles de interiorizar. Pasado el control de accesos, la cartelería digital y la iluminación son dos tecnologías que permiten informar a Manu y arroparle en un nuevo contexto, diferenciándolo del que no está en el pabellón a través del contenido y los servicios. La música épica, la luz y los vídeos le hacen meterse en un nuevo escenario. Por el camino además se le informará de los detalles básicos así como su normativa, y de paso se podrán lanzar campañas comerciales ajustadas a su perfil.

Toda esta tecnología, en definitiva, es una máquina de escribir en manos de un equipo creativo. La revolución más reciente y ya interiorizada es que esta máquina de escribir se ha convertido en un ordenador. Se pueden gestionar con una sencillez abrumadora servicios complejos gracias a la tecnología IP, profesionalizándose enormemente esta gestión y operación. Se dispone de información veraz en tiempo real gracias a las cámaras, las sondas acústicas, controles de acceso y la lectura de los consumos en las barras, por ejemplo. Los procesos de toma de decisión se simplifican, sintetizan y además permiten hacer ajustes y modificaciones realmente espectaculares.

Cuando Manu sale del vomitorio y cruza las escaleras se encuentra con los focos del estadio apuntando al terreno de juego. Un vídeomarcador ostenta el lugar más alto alternando vídeos épicos con imágenes en directo y acompañado por la iluminación se arropa un concierto de un grupo de música que amenizará antes del partido. Manu se hace una foto en esas escaleras y la manda a sus redes sociales.

En cuanto al show, unos cuantos comandos predefinidos se deben adaptar a las instrucciones programadas y al momento exacto en el que se debe realizar la acción, consiguiendo que el espectáculo audiovisual vaya al ritmo adecuado. Estos comandos deben poder hacerse sin ataduras ni complejos, ya que el show cambia cada evento. Ejemplificando, el espectáculo es un instrumento más del evento en toda su amplitud, unas veces tendrá más presencia que otras, pero siempre irá al compás. Otros instrumentos podrán ser por ejemplo el público, la publicidad o el mismo partido.

Persona sosteniendo un portátil en el que se puede ver un encuentro de fútbol

En esta sintonía, EL CONTENIDO audiovisual debe estar adaptado a cada momento y resultar espectacular en su justa medida. Siempre acorde a su correspondiente soporte. La tecnología vive del contenido y viceversa. No se puede plantear un desarrollo tecnológico espectacular si no hay un equipo creativo que lo pone a prueba en cada espectáculo para adecuarlo según convenga. Cualquier inversión tecnológica debe comprometer una inversión creativa. Buscando un ejemplo, es como tener un lienzo, las pinturas, los pinceles, pero no un pintor.

El partido va a comenzar y Manu se encuentra sentado en su butaca. Está viendo el calentamiento de los jugadores cuando aparece su sobrino. En ese momento salen en los vídeomarcadores las imágenes del calentamiento, videos de las mejores jugadas, y la música ruge en el estadio. Al retirarse los jugadores del terreno de juego, se apagan las luces del estadio que parece brillar por las cámaras de los teléfonos móviles. Unos cuantos focos se centran en el centro del terreno de juego y dan comienzo las alineaciones. Vídeos y música acompañan el momento. El sobrino de Manu saca el teléfono móvil y graba los vídeomarcadores. En el teléfono Luis mira rápidamente esa alineación y comenta su opinión con su sobrino y vecinos. Tras ello saltan los jugadores al terreno de juego y periodistas, cámaras y fotógrafos centran toda su atención en los verdaderos protagonistas de ese día. Manu quiere ver las repeticiones, quiere disponer de datos que le permitan avalar o contrastar su opinión con sus vecinos, y usa su teléfono móvil para ratificar la información a través de múltiples canales, y para decirle a sus amigos a través de las redes sociales que es un día estupendo por pasarlo por sorpresa al lado de su sobrino.

Mientras tanto el partido comienza. En este sentido, el club debe cumplir una serie de normativas. Son comunes a todos los equipos de esa competición, y varían según la fase que se juega. Estos cuadros normativos tienen estipuladas también penalizaciones en el caso de incumplimiento. La norma más estricta, y la mejor detallada, es la que rige una final de la Champions League, un evento que tarda aproximadamente un año en montarse desde sus primeras aproximaciones y que tiene un fiel reflejo del recinto en el que se va a celebrar. Se detallan las características mínimas de cada disciplina: iluminación, cartelería digital, CATV, circuito cerrado de televisión, sistema de megafonía, pantallas gigantes, pantalla de led perimetral, marcadores o conexión a internet.

Letrero que señala la emisión en directo de un encuentro de fútbol

Igualmente deben disponer de las estancias que requiera la competición tales como sala de prensa, zona mixta, zona de hospitalidad, o las oficinas necesarias para el personal desplazado y la entrega de acreditaciones.
Así mismo, deberán disponerse de la instalación o preinstalación debido a las tecnologías relacionadas con el deporte.
En todos los casos, dada la envergadura de las instalaciones requeridas y los parámetros de calidad necesarios, los procesos de mantenimiento debido a los partidos son procesos complejos y altamente profesionalizados. Por lo tanto, deben ser mecánicos y programables, además de puestos a prueba periódicamente. La puesta en producción de un pabellón de cara a un partido debe tener protocolos que simplifiquen la ingente cantidad de elementos a verificar con las garantías necesarias, y en el menor tiempo posible. De este modo se obtiene un gran rédito en la capacidad de asimilación, reacción y decisión.

Al finalizar el partido el estadio no descansa. Hay que hacer un análisis del evento y prepararlo para los actos comerciales que se programan para los días siguientes.

Para ello hay que cambiar el chip e identificar las ineficiencias; costes que hay que abordar sin obtener a cambio un valor añadido o que condicionen el montaje o desmontaje. En el caso de los estadios, algunas tecnologías como la iluminación Arena LED, parrillas de iluminación (truss), cartelería digital, instalaciones de precableado o alimentación eléctrica segura han sido grandes mejoras para el montaje y el desmontaje de los eventos, abaratando costes y mejorando el rendimiento del pabellón.

Detalle de una pantalla LED

La elasticidad que necesita un recinto para abordar eventos comerciales y deportivos tiene su punto de ruptura en la afección de uno sobre el otro.

Concluyendo, un recinto deportivo es un espacio multidisciplinar y elástico donde la industria Broadcast y la Audiovisual están condenadas a entenderse. Donde se debe comprender activamente el mercado audiovisual y el Broadcast como punto de partida.

Es un recinto donde las rutinas de mantenimiento y la operación de los equipos deben estar muy bien alineada y sus profesionales acostumbrados a vivir un evento que nunca termina.